"Lávate las manos, pon la mesa y guarda tus zapatos" puede sonar simple para ti, pero para un niño pequeño son tres tareas separadas que su cerebro aún no puede organizar de golpe. Cuando esto pasa, es común que tu hijo se quede congelado, empiece otra cosa completamente distinta, o simplemente no haga nada de lo que pediste. Tú lo interpretas como falta de atención o de respeto, cuando en realidad es una limitación normal del desarrollo. No es que no quiera obedecer: es que su memoria de trabajo, la capacidad de retener varias instrucciones a la vez, todavía se está formando, y darle todo junto es, literalmente, pedirle más de lo que puede procesar en ese momento.